¿Cómo eliminar óxido del acero inoxidable?
El óxido en acero inoxidable se elimina limpiando primero la superficie y frotando después el óxido ligero con una lana de acero suave o un limpiador específico para acero inoxidable. A continuación, puedes proteger la superficie con un pulimento para inox o un recubrimiento especial para evitar que vuelva a aparecer el óxido.